Compartimos un planeta sufriente, un momento incierto y una sociedad ególatra y para combatirlo la Asamblea General de la ONU adoptó la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, con la intención también, de fortalecer la paz universal y el acceso a la justicia.

Estos objetivos incorporan, como no podía ser de otra forma la inclusión entre sus principios y es que se estima que el 15 por ciento de la población mundial vive con una discapacidad en una experiencia directa y tantos otros como yo, que conviven con ella de manera cercana a través de un familiar directo.

Discapacidad o Personas con Discapacidad

En este documento, las palabras «discapacidad» o «personas con discapacidad» se mencionan específicamente 11 veces en la Resolución, así como en las metas de los Objetivos 4, 8, 10, 11 y 17. 

4. Educación de calidad: Garantizar una educación igualitaria y accesible mediante la creación de entornos de aprendizaje inclusivos y la prestación de la asistencia necesaria a las personas con discapacidad.

8. Trabajo decente y crecimiento económico: Promover el crecimiento económico inclusivo, el empleo pleno y productivo que permita a las personas con discapacidad acceder plenamente al mercado de trabajo.

10. Reducción de las Desigualdades: Haciendo hincapié en la inclusión social, económica y política de las personas con discapacidad.

11. Ciudades y comunidades sostenibles: Crear ciudades y recursos hídricos accesibles, sistemas de transporte asequibles, accesibles y sostenibles, proporcionando acceso universal a espacios públicos seguros, inclusivos, accesibles y verdes.

17. Asociaciones para los Objetivos: Subrayando la importancia de la reunión de datos y la vigilancia de los ODS, haciendo hincapié en los datos desglosados sobre la discapacidad.

«No dejar nadie atrás»

Por otra parte y en clave personal, tengo la sensación de que el lema “no dejar a nadie atrás” se podría interpretar como que los líderes de esta objetivos no fuesen las personas con discapacidad y por ello, me gustaría reclamar la siguiente deseo para que en el diseño y la implementación de los programas y las políticas públicas las personas con discapacidad ocupen el papel que merecen por derecho propio, y que además no se ignore aquellas personas que vivan en regiones menos desarrolladas.

No tengo razones para ser pesimista si echo la vista atrás, pero en este camino hacia la transformación social deberemos implicarnos todos con mayor empeño, porque si queremos una sociedad más armoniosa y más justa, debes saber que el futuro es ya y tú colaboración es necesaria. 

Tenemos 3.500 días, aproximadamente, para conseguir el respeto universal de los derechos humanos, la igualdad y la no discriminación de las personas con discapacidad, entre otros muchos asuntos igual de importantes. 

Francisco Olavarría Ramos licenciado en Comunicación y Relaciones Públicas.

Emprendedor social con estudios de gerontología. Autor del manual didáctico ‘El micro-edadismo lo vamos a jubilar’, editado por QMAYOR MAGAZINE. Además imparte talleres y conferencias sobre edadismo y derechos de las personas mayores para los profesionales de la salud, la intervención social o el marketing y la publicidad.

Activista en favor de los derechos de personas mayores y personas con discapacidad.

Ofrece apoyo y consultoría a empresas e instituciones públicas en lo que han denominado ‘la Silver Economy’.

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